lunes, 31 de agosto de 2015

Otras sagas de ciencia-ficción en español

Durante los últimos 24 meses he estado reseñando en este humilde blog las más de cincuenta novelas que recomiendo leer de las principales sagas disponibles para el lector de ciencia-ficción en español. Ha sido un recorrido apasionante que terminó a principios de mes cuando reseñé "La historia de Zoe", la "última" de las novelas de la saga de La Vieja Guardia, de John Scalzi. ¿Terminó? Bueno, no realmente, aunque sí en mi caso. Me explico.

Desde que inicié este blog siempre he resaltado mi condición de simple aficionado al género. No soy un estudioso del mismo, ni pertenezco a ninguna editorial u asociación relacionada con el género. Simplemente me limito a compartir mis experiencias e impresiones en relación con el maravilloso mundo de la literatura de ciencia-ficción, a la que dedico parte de mis ratos libres. Esto significa que, en el caso de las sagas seleccionadas, no he realizado un recorrido exhaustivo por todas las sagas que se han publicado en español desde hace setenta años. Simplemente he seleccionado la mayoría de aquellas que sí he leído y disfrutado.

Esto por fuerza implica que el término "principal" con el que aludía a mi selección sea forzosamente subjetivo. Y que por tanto la elección que realicé sea discutible. Honestamente no creo que sea una mala selección, pues no podría haber reseña de sagas de este maravilloso género sin hablar de la Fundación, de Dune, de Mundo Anillo, de los Heeche o de las Máquinas del Tiempo. Pero obviamente por el camino me he dejado un buen puñado de sagas sin reseñar. Sin pretender realizar una lista pormenorizada, voy a hablarles mínimamente de algunas de ellas.

La que más me ha dolido dejar de reseñar ha sido la de Viaje Alucinante, de mi admirado Isaac Asimov. El motivo es que desafortunadamente no guardo notas de la lectura de "Viaje alucinante II"; recuerdo que me gustó menos que la excepcional primera entrega, y que me pareció un tanto larga y reiterativa por momentos. Pero eso no es suficiente para una reseña en condiciones. Así que si alguna vez la vuelvo a leer, dejaré constancia de la misma en este blog.

Otra saga que no he mencionado es la saga de Ender, de Orson Scott Card. Por la misma razón: cuando leí "El juego de Ender" me dejó tan indiferente, y me pareció tan obvia la "sorpresa" que encierra, que no escribí nota alguna. Lógicamente con este precedente nunca me he animado a leer el resto de los títulos de la saga, ni de su paralela, la saga de la Sombra. Algo similar me sucede con la saga del Autoestopista Galáctico, de Douglas Adams. Leí la "Guía del autoestopista galáctico", y me pareció que capturaba con acierto varios de los clichés del género. Pero supuestamente es una novela humorística, y debo confesar que apenas despertó alguna sonrisa, por lo que no escribí nota alguna al terminar, ni por supuesto me he animado con el resto de las novelas de la saga. Siguiendo con sagas de las que he leido alguna novela pero no he reseñado, debo citar la saga de la Odisea Espacial, de Arthur C. Clarke. Leí en su momento "2001, una odisea en el espacio", que me pareció una novela interesante pero inferior a las mejores del maestro británico. Por eso nunca he terminado de decidirme a darle una oportunidad a las otras tres novelas de la saga, aunque es posible que lo haga algún día. También de Clarke es la saga de Rama, cuya primera novela "Cita con Rama" sí que incluiría entre lo mejor de su producción. Pero aquí el caso es diferente al de la Odisea Espacial, puesto que su conversión en saga ha venido de la mano de Gentry Lee, un escritor por lo demás desconocido que parece haber obtenido de Clarke el permiso para alargar el original bajo su supervisión; un panorama nada atrayente. O incluso el de la saga Akasa-Puspa, de los españoles Juan Miguel Aguilera y Javier Redal, cuya primera entrega ("Mundos en el Abismo") resultaba muy atrayente en su ambientación aunque de trama y desenlace un tanto fallidos. Por no hablar de William Gibson y la trilogía inaugurada con la decepcionante "Neuromante".

En otros casos no he podido reseñar la saga porque sólo está traducido al español el primer título de la misma. Es lo que sucede, por ejemplo, con "Los árboles integrales", una meritoria novela de Larry Niven cuya continuación ("The smoke ring") no está publicada en español. O con "Al final del invierno", una disfrutable novela de Robert Silverberg cuya continuación ("The Queen of Springtime") tampoco está traducida. O con "Spin", la formidable novela de Robert C. Wilson, inicio de una trilogía cuyas entregas segunda y tercera ("Axis" y "Vortex") no han visto la luz en nuestro idioma.

Por último, hay otra muchas sagas de las que ni siquiera he leído la primera entrega. Entre ellas: "Ilión", de Dan Simmons, pues como expliqué en su momento tampoco he sido capaz de completar la lectura de los para mí excesivamente recargados Cantos de Hyperion; el "Criptonomicón", pues lo que he leído de Neil Stephenson me ha resultado pretencioso y de una morosidad verbal injustificada; o la saga de Chanur, de C.J. Cherryh, una escritura que tampoco me ha terminado de cautivar nunca; o la saga de la Cultura, de Iain M. Banks; o los Señores de la Instrumentalidad, de Cordwainer Smith; o la saga de la Elevación de los Pupilos, de David Brin; o el Paralaje Neanderthal, de Robert J. Sawyer; o la saga de La Rata de Acero Inoxidable, de Harry Harrison; o la trilogía de Thistledown, de Greg Bear; o la Historia del Futuro, de Jerry Pournelle; o el ciclo de los Dorsai, de Gordon R. Dickson...

Como pueden ver, son muchas las sagas que me esperan en las estanterías. Algunas probablemente no las lea nunca(caso por ejemplo de los Fantasmas de Gaunt, de Dan Abnett, nada menos que 14 novelas de ciencia ficción puramente militar). Otras en cambio están en lista de espera (las siguientes, la saga de Misión de Gravedad, de Hal Clement, y la saga del Arca, de Stephen Baxter). Por lo cual no es descartable que dentro de unos años retome la iniciativa de sugerir una nueva lista de novelas recomendables de las que entonces serán las "nuevas principales" sagas disponibles... Quién sabe.

Por ahora, permítanme que cierre la entrada con una apreciación que viene al caso: la saga de La guerra interminable de Joe Haldeman la constituyen "La guerra interminable" y "La libertad interminable", pero no la multipremiada "Paz interminable", a pesar de lo que el título y muchos supuestos conocedores del género pueden sugerir. Así que, ya saben, prosigan buceando en las sagas del género, pero no se dejen confundir.

sábado, 1 de agosto de 2015

La historia de Zöe (2008). John Scalzi

Con la presente entrada voy a dar por concluida mi reseña de las novelas que recomiendo leer de las principales sagas disponibles para el lector de ciencia-ficción en español. La novela que les presento hoy es "La historia de Zöe", cuarta entrada en orden cronológico y de lectura de la saga de "La vieja guardia", del estadounidense John Scalzi. Como dije al reseñar la primera entrega de la saga, ésta no es la última novela de la misma, pero sí la última ya traducida al español. Es, además, una novela muy singular, puesto que no narra nuevas peripecias de sus principales protagonistas (John Perry y Jane Sagan), sino que revisita los acontecimientos de "La colonia perdida" desde el punto de vista de Zöe Perry-Boutin, la hija adoptiva de John y Jane. En mi opinión sin aportar los elementos suficientes para justificar su existencia más allá de "La colonia perdida", aunque resulte agradable de leer y clarifique o dé solidez a algunos de los puntos oscuros o débiles de aquella.

No estoy acostumbrado a leer novelas como ésta, que revisiten acontecimientos de entregas anteriores sin aportar grandes novedades. Sé que Scalzi no ha sido pionero en este enfoque (me viene a la memoria Orson Scott Card sin ir más lejos), pero tampoco es un enfoque frecuente en las sagas de ciencia-ficción. Por lo que es inevitable preguntarse los motivos. A este respecto Scalzi es muy transparente, puesto que lo que el lector deduce a lo largo de las trescientas páginas de la novela él se encarga de confirmarlo en la sección de agradecimientos situada al final: por un lado "La historia de Zöe" existe para proporcionar una nueva entrega a una saga de éxito sin necesidad de enredar mucho más la madeja argumental. Y por otro y más importante, corregir varios de los defectos de su inmediata antecesora.

A este respecto Scalzi admite dos: la repentina desaparición de los nativos asesinos (que justifica aquí gracias a la labor pacificadora de Zöe cuando sus amigos Enzo y Magdy son capturados), y el regalo del "campo extractor" que recibe Zöe durante su entrevista con el líder del Cónclave, el general Gau (que en esta novela da lugar a una no del todo bien resuelta sucesión de acontecimientos al más alto nivel político con el obin Dock, Gau y el combate entre consus y obins como justificación). Pero me atrevo a añadir varios más a la lista: el esfuerzo por mostrar la reticencia inicial de la familia Perry-Sagan a abandonar Huckelberry, una mejor perspectiva de los acontecimientos de política galáctica ya narrados en su predecesora y, sobre todo, el lavado de cara del personaje de Zöe, menos repelente y sabelotodo (como muestra baste decir que desaparece la terrible expresión "papá nonagenario" con la que Zöe se dirigía a John en "La colonia perdida").

Porque en cuanto a acontecimientos nuevos, están presentes con cuentagotas, y ninguno durante practicamente durante la primera mitad de la novela: la expedición nocturna que la pandilla de Zöe realiza al bosque y cómo Hickory y Dickory intervienen para salvarlos, el ya citado episodio de Zöe con los nativos, el caprichoso y forzado combate entre consus y obins... y poco más. El resto es sólo la perspectiva supuestamente adolescente (a veces, por los razonamientos y el vocabulario, más bien adulta) de hechos ya conocidos.

A pesar de todo lo anterior me he animado a recomendar la novela porque, además del enfoque poco habitual ya citado, posee varias de las virtudes habituales de la saga: una prosa sencilla y coloquial, el predominio de los diálogos sobre largas descripciones, una buena estructuración (mejor que su predecesora), un ritmo narrativo dinámico (aunque los acontecimientos de política galáctica del tramo final se siguen narrando sin la suficiente pausa), y el reencuentro con un universo rico y unos personajes conocidos. Todo ello favorece la lectura. Pero la cosa no da para más; tal vez si "La colonia perdida" nunca hubiera visto la luz y Scalzi se hubiera atrevido a dar un giro de 180º a la saga con "La historia de Zöe" tras el marcado carácter bélico de las dos primeras entregas la valoración habría sido diferente. Pero esa es una historia que, a diferencia de la de Zöe, nunca llegó a ocurrir.