sábado, 25 de octubre de 2014

Mundos (1981). Joe Haldeman

Una entrada más continúo con las reseñas de las novelas que recomiendo leer de las principales sagas de ciencia-ficción disponibles para el lector en español. En esta ocasión le ha llegado el turno a la Saga de los Mundos, del estadounidense Joe Haldeman. Se trata de una trilogía compuesta por las siguientes novelas:

Mundos (1981)
Mundos aparte (recientemente reeditada como "Mundos separados", 1983)
Mundos en expansión (1992)

Durante más de veinte años el lector en español sólo pudo disfrutar de las dos primeras novelas de la serie (gracias a la colección de bolsillo de Ultramar), hasta que La Factoría de Ideas recientemente publicó "Mundos en expansión", completando así la trilogía original. Este hecho condicionó la lectura de la saga a varios miles de lectores, entre ellos a mí mismo. Razón por la cual a la hora de recomendar las distintas novelas que conforman la trilogía, no puedo emitir un juicio sobre si leer o no sus tres entregas, pues sólo he leído las dos primeras novelas. No obstante, es fácil entender que si la publicación de "Mundos en expansión" se retrasó tanto debió de ser porque la repercusión comercial de las dos primeras novelas de la saga fue menor. Repercusión que coincide con mi impresión general de la saga; de hecho, hasta el último minuto he dudado si recomendar "Mundos separados" además de "Mundos", pero al final me he animado a reseñarla por una razón que expondré en la siguiente entrada.

De momento centrémonos en "Mundos", la novela que inició la saga y le da título. Una novela entretenida, cargada de ideas interesantes, que si pretendía ser algo más que un entretenimiento, me temo que no lo termina de conseguir. Aunque no es la primera vez (ni probablemente sea la última) que tengo la misma impresión con una novela de Haldeman. Puesto que para mí el defecto que condiciona esta vertiginosa novela es claro y en buena medida aplicable a toda la saga: en ningún momento el lector capta el eje de la trama. No es que esté en contra de los tour de force en la literatura de ciencia-ficción, pero es que con "Mundos" el lector no sabrá si está leyendo una novela introspectiva, de amor, sobre una catástrofe... Y claro, esa carencia merma el interés de la novela.

De hecho un título del estilo "Marianne O'Hara, primera parte", en alusión a la protagonista absoluta de la saga, podría ser incluso más revelador de lo que encierran sus páginas. Pues es lo que el lector saca en claro de un comienzo frío, en el cual se nos presenta a la protagonista sin poner demasiado esfuerzo en su caracterización psicológica y, sin más explicación, se empieza a relatar lo que le sucede. No obstante, la estructuración en capítulos cortos (nada menos que 50 en una novela de 300 páginas), director y de títulos sugerentes mantiene alejada la fatiga. Además, el mapa de la segunda mitad del siglo XXI, con decenas de colonias aritificiales orbitando en torno a la Tierra, está logrado conceptualmente, resulta plausible tecnológicamente, y está aliñado con una pizca de irónico ingenio, lo que lo hace parecer más real. Y por otra parte el ritmo narrativo, alternando diarios, narraciones en tercera persona y cartas enviadas por los personajes, componen un panorama agradable.

A lo largo de la novela me ha parecido sobredimensionado el tratamiento que Haldeman le da al sexo, tanto por su exagerada importancia en la vida de los personajes, como por su enfoque frívolo, de mero pasatiempo. Salvo en el tramo final de la novela, en el que Jeff Hawkings adquiere un papel más estable, los acompañantes/amantes de Marianne se suceden sin cesar, y aunque cada uno contribuye en una pequeña dosis a enriquecer la narración, su previsible importancia desaparece pasadas unas páginas. Lo que debe añadirse a otro defecto serio: la nada justificada involucración de Marianne el grupo revolucionario; de pronto, se entera, se introduce en él y, de pronto, decide alejarse del mismo. Sin que quede clara, además, la implicación del grupo en la Revolución presentada por Haldeman. Aunque al menos esta implicación da un nuevo impulso a la novela.

Pero aún sin ser una novela redonda es justo reconocerle a Haldeman sus aciertos. Sobre todo, el trepidante recorrido por la Tierra de finales del siglo XXI. Capítulos atrayentes por Nueva York, Nueva Orleans, Londres o incluso España (la localidad malagueña de Nerja, por la que aún circulaba la peseta como moneda oficial...). Contrariamente a lo habitual en el género, sin proponer un cambio excesivo respecto a la sociedad del siglo XX, lo que redunda en su verosimilitud. Tratando el elemento científico con rigor y solvencia, y no sólo en las estimulantes colonias. Y con el acierto final de unos capítulos finales que poseen la correcta dosis de acción, suspense y dramatismo. Aunque dejando los suficientes cabos abiertos para posteriores secuelas.

Secuelas, eso sí, que probablemente contarán con un número menor de lectores que "Mundos", ya que, como explicaba al comienzo, comprendo que a un número considerable de lectores no le habrá gustado lo suficiente esta primera entrega como para continuar con el resto de la saga.

sábado, 11 de octubre de 2014

Estrellamoto (1985). Robert L. Forward

Una entrada más continúo con mi reseña de las novelas que recomiendo leer de las principales sagas de ciencia-ficción disponibles para el lector en español. En esta oportunidad le toca a la saga de los cheela, del eminente Robert L. Forward. Una saga que no resultará desconocida a los seguidores de este humilde blog, puesto que ya reseñé la primera de las dos novelas que la constituyen como parte de mi lista de 15 títulos esenciales para conocer el género. En efecto, la saga está constituida por:

Huevo del dragón (1980)
Estrellamoto (1985)

Ambas novelas son absolutamente recomendables y constituyen uno de los mayores hitos en el subgénero de la ciencia-ficción hard. En concreto, "Estrellamoto", la novela que voy a reseñar hoy, se sitúa en mi opinión un pequeño escalón por debajo de su predecesora, pero sigue siendo una novela de gran calidad, profundidad y disfrute, tres elementos muy difíciles de conjugar.

Eso sí, debo comenzar señalando que, para disfrutarla en toda su dimensión, la novela requiere una dedicación especial por parte del lector: salvo que se haya leído previamente "Huevo del dragón", una lectura minuciosa es imprescindible para valorar la excelente explotación de todas las posibilidades científicas que presenta la estrella de neutrones. Un marco escénico ya conocido de la primera novela, inverosímil, hostil, pero en el que los cheela han construido una sociedad rica, compleja, con muchas inteligentes y aceradas referencias a la vida en la Tierra del s. XX. El paralelismo entre la evolución social de los cheela y la de nuestra especie posibilita una perfecta integración entre lo que sería una novela de ciencia-ficción hard "convencional" y una novela de ciencia-ficción especulativa y de aventuras. De hecho, el primer tramo de la novela, en el que la salvación de los humanos participantes en la expedición a la estrella de neutrones, es realmente delicioso.

Para mantener el interés y justificar la extensión de esta segunda novela, Forward da una vuelta de tuerca al argumento introduciendo en este punto un "estrellamoto", es decir, el equivalente a un terremoto en el hábitat cheela, que dramáticamente arruinará su reciente civilización. Tras él, el libro toma otros derroteros más inquietantes, sobre los que Forward crea un mosaico de personajes cuidados. Obviamente el vertiginoso ritmo evolutivo cheela impone rígidas restricciones a la hora de profundizar mínimamente en la personalidad de los cheela. Sin embargo, Forward recurre a la técnica del rejuvenecimiento para desentrañar las naturalezas de Estrella-Fugaz/Rebana-Acero/Gatea-Corteza, o de Red-Risco. Con aciertos omo la relevancia que cobra un personaje en apariencia tan intrascendente como Qui-Qui. Incluso el elemento discortante que propicia la lucha de poderes en la superficie del Huevo lo introduce de manera natural a través de Cara-Pecosa. Aunque quizás lo más emocionante sea el hecho de que, tras la hecatombe, toda la continuidad de los cheela dependa exclusivamente de un único macho, para más inri ciego: Huevo-Pesado. Y es que el lector no termina de intuir cómo podrán los cheela restaurar su civilización. Más aún cuando los esfuerzos de Cero-Gauss y Qui-Qui resultan baldíos: la incertidumbre es casi total, y el interés, por tanto, no decae.

Es conveniente resaltar que la novela no se limita a reusar los hallazgos de su predecesora. Una buena evidencia es la determinacion de los cheela del espacio, que en el tramo final consiguen regresar a Huevo tras incontables generaciones, en un episodio fascinante y emotivo. Ahí se encuentran un ambiente "medieval", muy propio de los tiempos de barbarie que habitualmente suceden a una catástrofre. Y que posibilita el pasaje mas noble del libro: el sacrificio de los humanos para la supervivencia de los cheela. Sacrificio que será parcialmente recompensado con la salvación por parte de los cheela de varios de ellos.

Los defectos de una novela tan lograda caben en un único párrafo. Por encima de todos, la propia complejidad de Huevo, que requiere un importante esfuerzo del lector. A ello se añade una cierta aceleración en el ritmo narrativo en determinados tramos. Además, los personajes humanos (Pierre, Abdul...) son algo esquemáticos en comparación con los cheela. Y el desenlace, muy brillante en términos narrativos, es tal vez demasiado complejo en el aspecto científico. Sin olvidarse de algunos de defectos de traducción (sobre todo, la colocación de muchas comas).

No puedo concluir esta reseña sin una mención especial para el excepcional apéndice técnico del final, que describe con detalle la estrella de neutrones y las formas de vida que posibilita, así como los estrellamotos, la máquina de tiempo de dos sentidos, la catapulta gravitatoria, la distorsión espacial métrica de Kerr... Una maravilla, rematada además (cosa muy infrecuente en el género) con una minuciosa bibliografía. Lo que evidencia por una parte el gran conocimiento del autor sobre los temas que cubre en esta novela, y por otra que aparte de entretener y fascinar, la novela funciona como una exhibición de aplicaciones prácticas de la física de finales del s. XX. Aunque posiblemente podria haber estado ubicado, al menos en parte, al comienzo de la novela. apéndice, bibliografía