sábado, 28 de julio de 2012

Más de 1.000 páginas vistas

La entrada de hoy es diferente, puesto que no trata de la ciencia-ficción, sino de este humilde blog. Y es que me parece que haber cruzado la frontera de las 1.000 páginas vistas es merecedor de una pequeña reseña. Debo reconocer que cuando hace tan sólo 12 meses me animé finalmente a compartir con los internautas una de mis pasiones (que no la única, pueden consultar mi perfil para descubrir otros blogs de otros tantos temas), no confiaba en absoluto en llegar a esta cifra apenas un año después, y menos aún cuando el blog trata de un ámbito tan minoritario como la ciencia-ficción.

Antes que nada, debo agradecer de antemano todas y cada una de las visitas. Mi especial agradecimiento a aquellos que han contribuido con sus comentarios, o que incluso han optado por seguir regularmente el blog. Espero poder seguir actualizándolo con regularidad, eso sí en la medida de mis posibilidades, puesto no deja de ser una afición al margen de mis obligaciones profesionales y familiares. Además, espero poder darle un enfoque más adecuado a los intereses y procedencia de mis lectores. De ahí surge la idea de revisar algunas estadísticas que he recogido.

En primer lugar, la estadística de páginas más visitadas. Que está encabezada por las cinco siguientes:

1) #5 La nube negra (1957). Fred Hoyle. 87 visitas.
2) #11 Huevo del dragón (1980). Robert L. Forward. 50 visitas.
3) Biblioteca de Ciencia Ficción Orbis. 40 visitas.
4) Mundo anillo (1970). Larry Niven. 34 visitas.
5) Viaje alucinante (1966). Isaac Asimov. 22 visitas.

Me enorgullece que la página más visitada sea precisamente la que dediqué a la reseña de mi novela de ciencia-ficción favorita, "La nube negra". Me alegra haber contribuido con mi granito de arena a la difusión y justa valoración de tan excepcional novela. También me alegra ver que la mejor obra de uno de mis escritores favoritos, Robert L. Forward, es la segunda más visitada. Por otra parte, me llama la atención que una revisión de una (excelente) colección que se publicó hace más de un cuarto de siglo sea la tercera más visitada. Y que la cuarta más visitada sea "Mundo anillo" me anima a escribir lo antes posible una reseña sobre las demás novelas que, aunque inferiores, forman parte de la saga del insigne Larry Niven. Por último, que el "Viaje alucinante" del Buen Doctor sea su entrada más leída me sugiere que dicha novela no recibe habitualmente por parte de los eruditos la suficiente atención dentro de su obra, una atención que desde mi punto de vista sí que merece.

Y en segundo lugar, la estadística de los países desde los que se han leído más entradas. Que está encabezada por los cinco siguientes:

1) España. 634 visitas.
2) Alemania. 93 visitas.
3) México. 64 visitas.
4) Estados Unidos. 43 visitas.
5) Rusia. 37 visitas.

Es lógico que la mayor parte de las visitas procedan de España, pues las obras y colecciones a las que hago referencia son españolas. Pero me ha sorprendido que más de un tercio de las visitas procedan de fuera de España. Eso me indica claramente que debo prestar más atención a lo que suceda más allá de los Pirineos, aunque obviamente sin convertir este blog en una página más de contenido y referencias anglosajonas, puesto que lo que del género llega a España es solamente una pequeña fracción. Pero quizá lo más llamativo de esta estadística sea que haya más de 100 visitas procedentes de países de lengua no ya no española, sino ni siquiera de raíces latinas. No sé si se debe al interés por el idioma español en Alemania o en Rusia, o que haya muchos españoles/hispanos expatriados en esos dos países, pero el caso es que este hecho me anima a incidir en la visión internacional del género.

En resumen, gracias a todos por la atención mostrada. Les prometo que para las próximas 1.000 visitas voy a intentar potenciar las reseñas de obras no tan bien cubiertas por los eruditos del género y al mismo tiempo a darle un carácter más internacional a mis opiniones y comentarios.

sábado, 21 de julio de 2012

¿Qué puede hacer el lector de ciencia-ficción para fomentar la difusión del género?

Pues sí, en esta entrada voy a tratar del proselitismo en la ciencia-ficción. Una actividad muy poco frecuente en este género literario, quizá menos que en cualquier otro. A veces pienso que al aficionado medio al género le gusta la sensación de disfrutar de un mundo fascinante pero al fin y al cabo minoritario, hasta cierto punto exclusivo. Pero para los que pensamos que la calidad de la ciencia-ficción de al menos el último medio siglo no tiene nada que envidiar a ningún otro género literario contemporáneo, el que la ciencia-ficción sea un gueto es algo que nos impide poder compartir nuestra afición favorita con la mayoría de la gente que nos rodea. Si queremos que esta situación cambie, debemos contribuir activamente a ello.

Empezando por una aclaración sobre el uso del término: la mayoría de las veces que se habla de ciencia-ficción en el lenguaje coloquial se alude a una situación tan utópica que ni siquiera en el escenario más favorable podría convertirse en realidad. Que es lo opuesto a lo que en mi opinión pretende mostrar la ciencia-ficción: una situación ficticia, es cierto, pero plausible y presentada con la mayor verosimilitud de que sea capaz el escritor, recurriendo para ello no sólo a la ayuda de las ciencias sino también a los límites que éstas marcan en su estado actual.

Siguiendo por el borrado de la imagen que el cine ha formado del género. Como con tantos otros ámbitos que han caído bajo su influencia, el cine ha trivializado la ciencia-ficción, la ha reducido a una visión casi infantil, apta para públicos de nivel cultural más bien bajo. Es cierto que hay honrosas excepciones, pero debemos reconocer que por lo general, cada vez que el cine adapta una obra de ciencia-ficción la simplifica, empobrece y a menudo limita a un puñado de efectos especiales tan impactantes como intrascendentes.

Y terminando por la notable influencia que, aunque desconocida para el gran público la ciencia-ficción ha tenido en diversos ámbitos: nuevos términos para el lenguaje científico, previsiones sobre la evolución del ser humano y, por supuesto, avances técnicos y tecnológicos que ya son realidad. Veamos algunos ejemplos.

Ejemplos de palabras interesantes que la ciencia-ficción ha proporcionado al lenguaje científico son: robótica, inventada por el legendario Isaac Asimov en su relato "¡Mentiroso!" de 1941 y que actualmente designa a toda una rama de la ciencia; ingeniería genética, inventada por Jack Williamson en su novela de ciencia ficción "Dragon’s Island", también de 1941, si bien la profesión de ingeniero genético no fue nombrada hasta poco tiempo desṕués por Poul Anderson; virus informático, analogía entre los virus biológicos y sus equivalentes hechos de bits, que se replicaban a si mismos en la historia "When Harlie Was One", publicada por Dave Gerrold en 1972; o gigante gaseoso, término creado por el infravalorado James Blish en una historia llamada "Solar Plexus".

Ejemplos de acertadas previsiones sobre la evolución del ser humano los tenemos en grandes clásicos del género: en "Dune" (la novela de ciencia-ficción más leída de todos los tiempos) Frank Herbert presentó una historia en la que la humanidad no sólo se había quedado sin petróleo, sino que con el derroche de los países desarrollados y la contaminación, el agua sería el producto alrededor del que giraría la economía mundial, y todo ello décadas antes de que se empezara a hablar de cambio climático; en "1984" George Orwell llevaba el totalitarismo a un extremo en que el gobierno que tiene un control tal sobre las personas que ha llegado a anular sus ganas de pensar, de hacerse preguntas y de querer liberarse de su yugo, un escenario que por desgracia se ha hecho realidad y aún persiste en regímenes comunistas y de países árabes de buena parte del mundo.

Y ejemplos de avances científicos y tecnológicos anticipados por la ciencia-ficción los tenemos por doquier: los láseres eran usados en pistolas y rifles de las historias de la ciencia-ficción anteriores a la Segunda Guerra Mundial, aunque en realidad el primer láser fue construido por Theodore Maiman en el año 1960; el teletransporte era usado por el protagonista del clásico "El mundo de los No-A", de A.E. Van Vogt, casi 60 años antes de que partículas elementales hayan sido teletransportadas en los laboratorios de física cuántica aprovechando el efecto denominado entrelazamiento; la clonación fue tratada con profusión por Aldous Huxley en su "Mundo feliz" de 1932, aunque para que el escocés Ian Wilmut clonaba el primer mamífero adulto (la oveja Dolly) aún faltaban 65 años; o la nanotecnología, tratada por Arthur C. Clarke en 1956 en "The Next Tenants" y que es actualmente una de las ramas de la investigación en la que más se está invirtiendo.

Son sólo ejemplos que ilustran que la ciencia-ficción no es sólo fantasía, entretenimiento o habilidad literaria, sino también una pequeña ventana por la que sus lectores pueden intuir una pequeña parte de la sociedad que, por la ineludible limitación temporal de la vida humana, nunca le estará dado vivir. Así que, si Vd., lector de ciencia-ficción, encuentra a alguien a quien le pueda interesar el futuro, ya sabe, sugiérale que se adentre en el género, aunque sea a través de mi humilde selección de 15 títulos esenciales.

martes, 10 de julio de 2012

La factoría de ideas: Solaris Ficción

Puesto que dediqué mi anterior entrada a la labor como editor de Miquel Barceló, me ha parecido oportuno dedicar mi nueva entrada a la que a mi modo de ver ha tomado el relevo de Nova como la mejor colección específica dedicada a la ciencia-ficción en España actualmente: "Solaris Ficción", de la Factoría de Ideas.

La editorial “La Factoría de Ideas” comenzó su actividad en 1993 de la mano de Juan Carlos Poujade y Miguel Ángel Álvarez. Comenzó publicando juegos de rol, pero en 1999 diversificó su oferta lanzando al mercado varias revistas temáticas dedicadas a la ciencia ficción, al cómic o al rol. Una de ellas fue Solaris, que anticipó el lanzamiento en el año 2000 de una colección específica dedicada a la ciencia-ficción. Desde ese momento hasta hoy se han publicado ya más de 160 títulos, todo un éxito para el género en nuestro país.

Los títulos de la colección se nutren principalmente de autores anglosajones que, lo queramos o no, son los que han dado forma al género en el último siglo. Y con buen criterio, mezcla en proporciones similares tanto novelas de actualidad como reediciones de clásicos. De ahí su éxito.

En cuanto a las novelas de actualidad, se ha convertido en la colección de referencia para encontrar las obras recientes de los autores anglosajones que mejor conjugan calidad con amenidad, como Robert C. Wilson o Stephen Baxter. También de otros autores más irregulares, polémicos o comerciales, pero indiscutiblemente populares, como Robert J. Sawyer, China Miéville o Ken MacLeod. Y las novelas más recientes de autores más veteranos que dieron lo mejor de sí mismos en la madurez, como Robert L. Forward, Charles Sheffield, Jack McDevitt, o incluso el decano Jack Williamson.

En cuanto a las reediciones de clásicos, la colección se ha convertido en un acertado vehículo para iniciar en el género a los profanos. Recuperando muchas de las mejores novelas de mitos como Larry Niven (la saga de "Mundo Anillo" y otras obras en solitario o en colaboración con Jerry Pournelle), Robert Silverberg (muchas de sus mejores novelas, desde "El libro de los cráneos" a "La Torre de Cristal"), Robert A. Heinlein (los 5 títulos que ilustran esta entrada) o Isaac Asimov (la serie de la Fundación y también "El fin de la eternidad"), pero también incluyendo obras de gran impacto de autores que nunca alcanzaron un reconocimiento tan masivo, tales como Norman Spinrad, Michael Bishop o Richard Matheson.

Completando el panorama, se incluyen curiosidades como un interesante ensayo, realizado por autores españoles, titulado "Las 100 mejores novelas de ciencia ficción del siglo XX", o la recopilación "Horizontes lejanos", en la cual los mejores escritores vivos del momento escribían un relato enmarcado en sus sagas más emblemáticas.

Es cierto que la presencia de escritores españoles es muy minoritaria, pero a mi modo de ver eso es más un reflejo de la realidad creativa en nuestro país que un defecto evitable. A cambio, es indudable que las temáticas de la colección son de lo más variopinto, con escritores de prácticamente todos los subgéneros que ha alumbrado la ciencia-ficción, lo que la enriquece y revaloriza. Así, es de agradecer que no se rehúyan tendencias consideradas minoritarias como la space opera o la ciencia-ficción hard, que encuentran acomodo junto a las temáticas más contemporáneas de por ejemplo Iain M. Banks.

Reseñar, por último, una cuidada presentación, a medio camino entre la edición de lujo con tapa dura y la literatura de bolsillo, y con un tamaño de letra cómodo. Lástima que el precio de salida sea tan alto (en torno a los 20 euros) en esta época en que con nuestro eBook podemos acceder a un abanico mucho más amplio de novelas por un precio mucho menor (cuando no nulo). Pero bueno, a cambio todos los años podremos encontrar no menos de una docena de títulos que, a pesar de alguna debilidad no del todo justificada (Alastair Reynolds, Nick Sagan), por lo general nos pondran buena parte de lo mejor del género al alcance del lector en lengua española. Así que larga vida a esta estupenda colección.